Para quien entiende casi todo pero al abrir la boca se bloquea. Clases centradas en hablar, con corrección de verdad y sin gramática de relleno.
Es el caso más frecuente entre quienes llevan años con el español: lees sin problema, sigues una serie, entiendes a tu jefe. Y en una conversación normal te quedas dos frases por detrás, buscando una palabra que sabes perfectamente.
No es falta de vocabulario ni de gramática. Es falta de automatización: tener el idioma disponible sin pasar por la traducción. Y eso solo se entrena hablando, con alguien que corrija.

- Estás construyendo la frase entera antes de decirla. Con ese método no se puede seguir el ritmo de una conversación. Hay que aprender a empezar a hablar sin saber cómo va a acabar la frase.
- Buscas la palabra exacta. Los nativos no la buscan: la rodean. Aprender a explicar lo que no sabes decir es una habilidad concreta y se entrena.
- Te corriges a media frase. Cortarse y volver a empezar rompe la fluidez más que el error original.
- Practicas poco y con demasiado en juego. Si tus únicas conversaciones en español son reuniones importantes, no hay margen para equivocarse. Hace falta un sitio donde el error no cueste nada.
La mayor parte de la hora la ocupas tú. Mi trabajo es sostener la conversación, meterte en aprietos controlados y anotar.
No interrumpo cada error: eso hunde la fluidez. Anoto y corregimos al cerrar cada bloque. Solo corto en el momento cuando el error impide entenderte.
Al terminar recibes las notas: lo corregido, las expresiones nuevas y los dos o tres errores que se repiten. Esos son el trabajo de la semana siguiente.
De lo que te interese, con una condición: que te importe. Nadie mejora hablando de temas que le aburren.
Funciona bien traer material propio: un artículo que has leído, un pódcast, una situación de tu trabajo que se te atragantó. También funciona lo contrario: que yo traiga un tema incómodo y tengas que defender una postura, que es donde salen las estructuras que nunca usas.
En la clase de prueba hablas desde el primer minuto. Al terminar sabrás qué dos o tres cosas concretas te están frenando, que casi nunca son las que la gente cree.
