Formación de español para equipos que trabajan con clientes, proveedores o compañeros hispanohablantes. En directo, por videollamada, y sobre los documentos reales de la empresa.
El problema de la formación de idiomas en empresa no es el presupuesto: es que se abandona. Un curso genérico a las ocho de la tarde, con material que no tiene nada que ver con el trabajo de nadie, se vacía en tres semanas.
Estas clases van al contrario. Se parte de lo que cada persona necesita hacer en español —presentar, negociar, atender una llamada, escribir un informe— y se trabaja sobre eso desde la primera sesión.

Una sesión con cada persona para situar su nivel real y qué necesita resolver en su puesto.
Objetivos concretos y medibles por persona o por grupo, con la frecuencia que encaje en su agenda.
Una hora, en directo, por Google Meet o Microsoft Teams. Sin desplazamientos ni salas reservadas.
Notas después de cada clase e informe periódico de progreso para quien gestione la formación.
- Reuniones. Intervenir sin quedarse fuera, pedir que repitan sin sentirse mal, y cerrar un acuerdo con claridad.
- Correo y documentos. El registro adecuado, las fórmulas que se esperan, y cómo decir que no sin sonar brusco.
- Presentaciones. Ensayadas sobre las diapositivas reales, con las preguntas incómodas del turno final incluidas.
- Atención a cliente. Llamadas, reclamaciones y el vocabulario del sector concreto.
- Cultura de trabajo. Cuándo el español es directo y cuándo no, el tuteo, los tiempos y lo que se da por supuesto.
Una persona, una hora. Es la modalidad más eficaz: todo el tiempo es suyo y el plan se ajusta cada semana. Recomendable para puestos con exposición directa al cliente o para quien tiene una fecha límite.
Dos a cuatro personas de nivel parecido. Sale más económico por persona y añade algo que la clase individual no tiene: practicar con compañeros, que es exactamente la situación real de una reunión.
Sin coste y sin compromiso. Una sesión con la persona o el equipo para ver el nivel real y qué haría falta. Después recibes una propuesta concreta con plan, frecuencia y presupuesto.
Se acuerda. Se puede dentro de la jornada, a primera hora o al final del día. Al ser en línea no hay que contar desplazamientos.
Sí, factura a nombre de la empresa con el desglose correspondiente.
Se recupera si se avisa con antelación. Las cancelaciones de última hora se pierden, como en cualquier formación.
Sí, es lo más habitual. Se empieza por quien más lo necesita y se amplía cuando se ven resultados.
